Huevo no, huevoS.

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“Cuando seas mayor, comerás huevos”.



Y es que unos buenos huevos, deberían ser un placer apto únicamente para paladares expertos. Percibir esa cremosidad en una yema de un amarillo intenso, sentir el crujir de un encaje perfectamente confeccionado a golpe de espumadera o disfrutar de una jugosidad sin igual, necesitan sin duda de unas papilas gustativas con práctica.

Porque aunque en una primera presentación el huevo puede parecer cercano, sencillo o simple, se trata de un manjar extremadamente complejo, si de alcanzar la perfección hablamos.

Un ejemplo de esto serían los huevos estrellados de Casa Lucio. Unos huevos únicos en el mundo y que han convertido a este pequeño restaurante de la Cava Baja de Madrid, en un templo de peregrinaje gastronómico.

El plato consiste en: huevos de Barraco (Ávila), aceite de Jaén, patata gallega y por supuesto el toque maestro del gran Lucio Blázquez. 
Unos huevos aparentemente sencillos ¿Verdad? pero completamente inimitables.

O los huevos trufados y cocinados a la inversa de Eneko Atxa. 
Si bien es cierto que aquí su elaboración conlleva cierta complejidad, pero los ingredientes no tienen ningún misterio, el huevo es el único protagonista.

El Huevo es por lo tanto el artífice de algunos de los mayores manjares de este mundo. Y sin embargo es el eterno olvidado cuando hablamos de maridajes. 
La palabra maridaje hace que nuestro cerebro nos lleve a platos sofisticados y rimbombantes, pero eso es un ERROR.

Maridar no es otra cosa que conseguir crear sensaciones nuevas, tanto en la degustación del vino como de la comida que acompañemos. Y con unos buenos huevos de corral se pueden conseguir experiencias sorprendentes.

Imagina unos huevos fritos trufados maridados con txakoli Astobiza 2015. 
Esta combinación es un homenaje para todos los sentidos. El carácter varietal de este txakolí, así como esas notas amargas y minerales que le caracterizan, dan ligereza al fuerte aroma trufado que emana de estos huevos cargados de puntillas.

O pensemos en unos huevos escalfados al curry maridados con txakoli Malkoa 2014. 
La intensidad del curry en nuestro paladar, queda perfectamente sintonizada con el final aromático largo y persistente que denota este txakoli.

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Os invitamos a hacer la prueba.

Si os lanzáis a intentar hacer estos dos maridajes en vuestra cocina, recordar que para freír bien un huevo, lo mejor es cascar previamente el huevo en una taza. Utilizar una sartén pequeña con bastante aceite. Cuando empiece a salir humo, echar el huevo y con una espumadera previamente pasada por la sartén tratar de llevar la clara junto a la yema. Cuando este bien suelto, sacarlo y ponerle una pizca de sal.

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Y si optamos por los huevos escalfados, tenemos que hervir un litro de agua con una cucharada de vinagre, sin sal, ya que esta descompondría la clara. Después introducir rápidamente el huevo. Con una espátula acercar los filamentos blancos a la yema para envolver bien el huevo. Los dejamos cocer entorno a 3 minutos y los sacamos cuidadosamente.

Por último os recomendamos que nunca hagáis un único huevo, ya que siempre sabe a poco. Un huevo no, huevos por favor.

 

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