Vendimiando bonitos

in EL TXOKO by

bonito

El esfuerzo de la gloria

 

El destino ha querido que dos de los mayores placeres de este mundo se unan en un mismo momento del año.

Durante los últimos días de verano se concentra la costera del bonito y la vendimia. Dos instantes mágicos en los que el mar y el campo dan lo mejor de si.

Con los últimos rayos de sol, los bonitos saltan con fuerza de regreso a las frías aguas del norte y la Ondarrabi Zuri adopta un tono dorado que hace brillar todo el viñedo con intensidad.

Un maridaje perfecto de tierra y sal.

Dos artes que se unen en un instante por la pasión, el esfuerzo, la tenacidad, la constancia, la paciencia, la tradición y el buen hacer. Y es que tanto el arte de pescar como el de vendimiar exige de todos estos valores. No habrá gloria sin esfuerzo.

Sin esas manos que tiran del carrete cuando empieza a pitar o que seleccionan cada racimo de uva, no tendríamos nada. No tendríamos el placer de disfrutar de una ijada de bonito a la brasa acompañada de Astobiza o de un buen marmitako maridado con Malkoa. No tendríamos esa suma de manjares que embriagan los sentidos. Y es que si aisladamente contamos con dos exquisiteces, unidas rompen barreras.


Un maridaje eterno

Astobiza y el bonito del norte, son un si quiero para toda la vida. Son esa unión que una vez descubierta no se puede disolver. Son la cara y la cruz de una misma moneda.

Un vino marinero, un vino de clima atlántico, seco, con aromas varietales, limpio y brillante. Un vino que se fusiona de una forma natural con el suave sabor de este pescado azul.

Imaginemos un solomillo de Hegaluze, nombre que recibe el bonito en los barcos de los arrantzales del norte. Hecho como lo hacen los marinos, a la plancha, con un pequeño diente de ajo entre sus carnes. Sellado por fuera y jugoso por dentro, con escamas de sal marina. Acompasado con los matices de fruta blanca, cítrica y de hueso de un Astobiza bien frio. Un dúo sin duda imbatible.

O pensemos en un taco de bonito con aceite de oliva sobre cebolla confitada y pimientos asados. Este trio de sabores se engrandece con los toques amielados de un Astobiza Vendimia Tardía.

Soñemos con un marmitako. Tacos de bonito, patata, pimiento choricero y una pequeña guindilla, estos ingredientes sencillos crean un plato extraordinario. Un plato consistente digno de un Malkoa compuesto por la Ondarrabi Zuri más pura.

Las posibilidades de este tunido con un vino como Astobiza son infinitas. Sólo tenéis que aprovechar el momento, elegir la compañía y disfruta de estos dos manjares que juntos se hacen únicos.


 

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